jueves, 30 de enero de 2014

TDAH, ¿existes?

El psiquiatra que "descubrió" el TDAH confesó antes de morir que "es una enfermedad ficticia"

A la psiquiatría hace tiempo que se le ve el plumero. Son tantas las enfermedades y trastornos que se describen en sus manuales que hoy en día lo raro es no tener nada. Después de hacer saltar las alarmas al incluir las rabietas en el último Manual de Pediatría DSM (la biblia de los psiquiatras) y después de ver como el gobierno estadounidense declara en un informe que 1 de cada 5 niños tiene un trastorno de la salud mental, cifras que parecen un insulto al sentido común de la población, porque es imposible que tantos niños estén mentalmente enfermos, aparecen unas declaraciones deLeon Eisenberg, el psiquiatra que “descubrió” el TDAH, que no dejan indiferente a nadie que viva o trabaje con niños.
El semanario alemán Der Spiegel, en un artículo en que ponía en relieve el aumento de enfermedades mentales en la población alemana, explicó que Eisenberg dijo, siete meses antes de morir, cuando contaba ya con 87 años, que “el TDAH es un ejemplo de enfermedad ficticia”.

Los inicios del TDAH

Los primeros intentos por tratar de explicar que había niños con TDAH sucedieron en 1935. Por aquellos tiempos, los médicos habían tratado por primera vez a niños de primaria con un carácter inquieto y con dificultad para concentrarse en lo que se les pedía, bajo el diagnóstico de síndrome post-encefálico. Fue un intento que no cuajó porque claro, la mayoría de esos niños nunca habían tenido encefalitis.
En los años sesenta apareció el protagonista de nuestra historia, Leon Eisenberg, quien volvió a hablar de dicha enfermedad, pero esta vez con otro nombre, “reacción hipercinética de la infancia”. Bajo dicho diagnóstico pudo tratar a alumnos difíciles, probando diferentes psicofármacos con ellos. Empezó con dextroanfetamina y luego utilizó el metilfenidato, droga con la que consiguió su objetivo y que hoy en día prevalece como tratamiento de elección: los niños enérgicos se transformaban en niños dóciles.
En el año 1968 se incluyó la “reacción hipercinética de la infancia” en el Manual Diagnóstico y Estadístico (DSM) y desde entonces forma parte de dicho manual, sólo que ahora recibe el conocido nombre de Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
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El logro de Eisenberg y sus colaboradores fue conseguir que la gente creyera que el TDAH tiene causas genéticas, que es una enfermedad con la que se nace. Él mismo dijo, junto con las palabras en que decía que era una enfermedad inventada, que la idea de que un niño tenga TDAH (entendemos que la idea de que un niño sea muy movido y sea un alumno problemático) desde el nacimientoestaba sobrevalorada. Sin embargo, al conseguir que esto calara en la población y en los padres, el sentimiento de culpa desaparece, los padres se sienten aliviados porque el niño ha nacido así y el tratamiento es menos cuestionable. En 1993 se vendieron en las farmacias alemanas 34 kg de metilfenidato. En el año 2011 se vendieron 1.760 kg.
El conocido psiquiatra, que llegó a hacerse cargo de la gestión del servicio de psiquiatría en el prestigioso Hospital General de Massachusetts en Boston, donde fue reconocido como uno de los más famosos profesionales de la neurología y de la psiquiatría del mundo, decidió confesar la verdadmeses antes de morir afectado de un cáncer de próstata, añadiendo que lo que debería hacer un psiquiatra infantil es tratar de determinar las razones psicosociales que pueden producir problemas de conducta. Ver si hay problemas con los padres, si hay discusiones en la familia, si los padres están juntos o separados, si hay problemas con la escuela, si al niño le cuesta adaptarse, por qué le cuesta, etc. A todo esto añadió que, lógicamente, esto lleva un tiempo, un trabajo y acompañado de un suspiro concluyó: “prescribir una pastilla contra el TDAH es mucho más rápido” (a lo que yo añadiría “y mucho más ventajoso para el negocio de la psiquiatría”).


Los ordenadores están en las aulas. ¿Y ahora qué?




Las Nuevas Tecnologías llevan el adjetivo "nuevas", lo cual nos hace pensar que son muy recientes, pero realmente llevan intentando implementarse en las aulas desde hacetreinta años. Después de tanto tiempo, todavía seguimos con problemas y dificultades y nos seguimos planteando una y otra vez las mismas cuestiones: ¿cómo integrar las NNTT en las aulas? ¿Cómo trabajar con ellas? ¿Qué cambios son necesarios en el currículum y en la práctica diaria de las aulas?

Antonio Pérez Saiz alude a la necesidad de modificar el papel del profesor y, para ello, no sólo es necesario dotarles de recursos tecnológicos, sino que también hace falta instruirlos debidamente. 

Pere Marqués, por su parte, afirma que lo más importante es explicar a los docentes por qué usar las Nuevas Tecnologías. Obviamente, si no entienden los beneficios ni la necesidad de su uso, optarán por continuar enseñando con los métodos tradicionales. Los motivos son, entre otros, los siguientes:

  • El fracaso escolar cada vez aumenta más y las NNTT ayudan a disminuirlo.
  • Vivimos en una nueva época y la escuela, al tener el deber de estar íntimamente ligada a la sociedad, debe vivir en una nueva época también. 
  • Estamos continuamente conectados a Internet y tenemos necesidad de tener información.
Por todo ello, Pere Marqués plantea la necesidad de que se deje de exigir a los alumnos que memoricen datos para pasar a aprender a trabajar con la información.En un estudio, los alumnos respondieron favorablemente a esta metodología. 

Otros profesionales, asimismo, afirman que hay que replantearse el currículo y el sistema escolar. Llevamos dos siglos en la misma línea y eso ya no nos sirve. En el siglo XXI necesitamos que sea más integrado y precisamos más que nunca lograr aprendizajes significativos (y, además, disponemos de los recursos y de las herramientas necesarias para conseguirlo, y muchas de ellas pasan por las Nuevas Tecnologías). 


No obstante, hay autores que se posicionan en contra, opinando que:
  • Es difícil trabajar con grandes grupos de alumnos.
  • Se necesita una buena conexión. 
  • Se necesita tiempo para prepararnos. 
  • La enseñanza sería menos fluida. 
  • Se necesitan grandes recursos para insertar las NNTT.
  • Se necesitan más profesores y menos alumnos por grupo.

Lo que debemos tener claro es que todas estas críticas pueden solventarse si verdaderamente hay interés por enseñar y ser enseñado en y para el siglo XXI. 

En España todavía tenemos mucha tarea por delante: el plan Escuela 2.0 no introdujo los recursos tecnológicos que se necesitan en las aulas y, además, ahora se ha estancado debido al cambio de gobierno y a la crisis económica. 


En definitiva, introducir las NNTT en las aulas del siglo XXI es necesario y, por ello, debemos dejar de cuestionarnos y de plantearnos si lo es o no, y debemos pasar a la acción cuanto antes.